En los últimos días la prensa se ha
inundado de notas y artículos sobre el proceso de paz que adelantan el gobierno
nacional y las FARC en La Habana Cuba, debido al trascendental acuerdo sobre
justicia transicional del que, básicamente, no sabremos nada hasta que
finalicen las negociaciones; sin embargo, de lo poco que nos adelantaron quedo
un dato supremamente importante: habrá justicia transicional para todos los
actores armados, lo que por supuesto incluye a las fuerzas armadas.
Las victimas del palacio de
justicia perdieron hace años la posibilidad de recibir verdad y reparación de
parte de los excombatientes guerrilleros, ya que todos o casi todos aquellos
miembros del M-19 que participaron de la planeación o ejecución de la toma, están
muertos, fueron perseguidos y asesinados sistemáticamente, enterrando con ellos
su versión de lo que paso antes, durante y después de la toma; sin embargo, aún
están aquí entre nosotros muchos de los otros responsables de los hechos, aquellos
agentes del estado que por acción u omisión permitieron la toma y generaron la
masacre que fue la retoma, así como ejecutaron las desapariciones que vinieron después
de esta.
Luego de años de ver al estado
negar estar responsabilidades y evitar buscar a los máximos responsables, las
declaraciones de hechas desde la habana esta semana nos abren una pequeña luz
de esperanza, pero también inquietan; justicia transicional implica perdonar
mucho más de lo que castigamos, a cambio de la verdad en el mejor de los casos,
pero en el peor escenario entramos mucho a cambio de nada, abriendo así la
posibilidad de poner sello final a años de impunidad con una absolución definitiva.
¿Serán las fuerzas militares
capaces de contarnos la verdad de lo que paso en el palacio?¿la verdad de lo
que pasó con los desaparecidos? Luego de casi 30 años de silencio, es difícil conseguir
la luz de esperanza brille con fuerza.
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